El trabajo en una residencia de ancianos

Como todos sabemos hay mucha gente que cuando llega a cierta edad necesita ir a vivir a una residencia de ancianos, bien sea porque los hijos no los pueden cuidar, o bien sea porque tienen una enfermedad que debe ser tratada por especialistas, el caso es que acaban hasta el final de sus días en un sitio que no es su casa y con gente que no han visto en su vida. Es por ello labor de los que trabajan allí hacerles la estancia mucho más llevadera y cómoda, ya que son ellos los que ese ven a encargar de que su vida sea lo más placentera posible o que sea un auténtico infierno. Cuando se llega a una edad elevada las personas se comportan como verdaderos niños pequeños solo con la diferencia de que no cuentan con su inocencia, en ocasiones saben muy bien lo que hacen y os aseguro que si os quieren hacer la puñeta lo harán, por eso es que hay que ser un verdadero profesional, lo primero amando tu trabajo y lo segundo respetando a personas que al final solo necesitan de ayuda para poder valerse.

Hace tiempo que me dedico a esto y se perfectamente de lo que hablo, son muchas las personas que ya han pasado por mis manos y tan solo necesitan de ese cariño que no tienen de parte de sus familiares. Hay familias que van un par de veces a la semana a ver a sus seres queridos, se van turnando y las visitas son muy variadas, otros van una vez a la semana, otros una vez al mes y hay quien solo va al trimestre incluso al semestre casi olvidándose de que tiene allí a su padre o madre. Son precisamente esas personas las que más cariño necesitan ya que son las que más solos se sienten muchos se encuentran perfectamente y lo que menos necesitan es que los hagamos mucho más torpes de lo que ya son, por eso muchas veces yo les incito para que me ayuden en algunas de las tareas, les suelo gastar bromas como que aquí no se está en un hotel y la verdad que se sienten mucho más útiles.

Cuando recibimos los pedidos de las fabricas de ropa de cama les enseño que ya han llegado sus sábanas y que hay que ponerlas limpitas, les gusta porque colaboran en su limpieza y en sentirse al menos un poco realizados sintiéndose de verdad personas.